martes, enero 23, 2007

Cuento largo, parte 1 de 2

Josefina
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La hija favorita de su papá, el mismo que le enseñó a darle los primeros tragos a una botella y que se murió cuando ella más lo quería.... se murió dejándola con la sensación de no ser amada, ansiosa por suplir de inmediato ese afecto tan inmenso, para ella era como estar hambriento frente a una mesa bien servida. Después del funeral, cuando el muchacho más guapo del pueblo se le acercó para darle el pésame no podía creer que tan pronto había llegado quien sustituyera a su padre.
Como en un cuento de hadas de los que a ella nadie le había contado, se casó con él y la llevó a una casa aparte, en la ciudad, no muy lejos de su rancho.... se sentía muy feliz; felicidad que le duró lo mismo que tarda en vaciarse una taza de café en la mañana: pronto se llenó de 6 hijos, un quehacer interminable y noches en solitario pues su nuevo marido disfrutaba de las noches en el billar con faldas ajenas.
Solo un día protestó ante su desdicha y al momento, un puñetazo se estrelló sobre su cara, la visión en el espejo de un ojo morado acabaron con la idealización del afecto encontrado....
Sola, en su cocina, después de mandar a los niños a dormir sin una cena decente en el estómago, se consolaba con el calor del mezcal, sus hijos jamás lo sabrían pues así como se aferró a ese vicio, lo dejó y comenzó a recorrer kilómetros de casas de interés social puerta por puerta para vender cosméticos, sábanas, perfumes, medias, todo lo que se pudiera.
Pasaron los años y la soledad de tantos años acumulada y el cariño por dar que nunca nadie le había querido recibir se volcó a sus mascotas, uno a uno fueron llegando muchos de los hasta 14 perros que tenía en el frente, en el patio y hasta en los pasillos de su casa que apestaba a orina y a perros cochambrosos..... la gente comenzó a murmurar sobre lo chiflada que estaba.
Si alguien se lo preguntaba, cuando barría su banqueta en las mañanas ella solo contestaba con naturalidad que los animales eran los únicos agradecidos con el cariño, que no traicionaban y eran fieles como el mismísimo Dios padre...... si hubiera conocido a Ángeles Mastreta le habría copiado la frase de uno de sus libros: es que el cariño no se gasta.
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"El cariño no se gasta" está tomado del libro Mujeres de Ojos Grandes de Ángeles Mastreta.

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7 Comentarios:

A la/s 1:03 p.m., Blogger r_e_f dijo...

No se puede confiar más que en un perro. Te es fiel, si le cuentas algo, a lo mejor ni te entiende, pero lo que si puedes saber es que no se lo va a contar a nadie... Me facinan los perros... Esperare la 2a parte

 
A la/s 3:48 p.m., Blogger Ernesto dijo...

buen comienzo de tu cuento... que a josefina le vaya mcuho mejor en la segunda parte. saludos

 
A la/s 5:09 p.m., Blogger wuicho dijo...

Esos perros!!. Son unos fregones!!...yo tengo un para que saben un montonal de cosas de mi y aun asi me siguen queriendo!!...felicidades...sigo por aqui y espero con ganas la segunda parte!!...un gran saludo!!

 
A la/s 9:33 a.m., Blogger Sacatripas dijo...

¡Guau!. Oh por favor, dime de quién es la pintura de los cruzados del post anterior, por favor, por favor, por favor.
Gracias.

 
A la/s 7:37 a.m., Blogger Enrico dijo...

Qué buen texto, está lleno de peripecias y nuna increíble necesidad de afecto, a pesar de las cosas que le pasan, sentí admiración por Josefina, al menos encontraba objetos de afecto muy pronto, en el mundo real luego ni eso, ni con quien no gastar el cariño jajaja. Saludos.

 
A la/s 7:03 p.m., Blogger Blas Torillo Photography dijo...

La historia me recuerda a la señora de tres casas al lado de la mía, porque todos los días sale a barrer el frente de su casa y ahora que leí esto, su imagen se fue configurando en mi cabeza...

Salu2

 
A la/s 11:02 p.m., Blogger * dijo...

el cariño no se gasta pero... el amor acaba?

saluditos

 

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